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Insuficiencia venosa: causas, síntomas y tratamientos

Persona que sufre de insuficiencia venosa.

Tiempo de lectura: 7 minutos

La insuficiencia venosa es una afección común que afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a aquellas que pasan largas horas de pie o sentadas. Según la Unidad Patológica Vascular, en países como España esta condición tiene una prevalencia muy alta, de al menos un 37 por ciento en los hombres y de 64 por ciento en las mujeres.

Comprender cuáles son los efectos negativos de esta condición y cómo prevenirla es sumamente importante. En muchos casos es posible tomar medidas para reducir el riesgo de padecerla, basta con algunos cambios en el estilo de vida.

En este artículo te contaremos qué es la insuficiencia venosa, sus causas, los síntomas más comunes, cómo se diagnostica y los tratamientos disponibles. Además, hablaremos sobre la importancia de la prevención y te diremos cuándo es necesario consultar a un especialista. 

¿Qué es la insuficiencia venosa?

Según la Cleveland Clinic, la insuficiencia venosa es un tipo de enfermedad venosa, que suele aparecer cuando las venas, principalmente de las piernas, se dañan. La consecuencia de esto es que las venas no pueden devolver la sangre al corazón de manera eficiente, provocando diferentes síntomas y complicaciones.

La acumulación de sangre en las venas de las piernas genera inflamación, hinchazón, sensación de pesadez y, en muchos casos, dolor. El artículo que recién citamos menciona que es una de las causas más importantes de las venas varices, y puede llegar a producir una condición conocida como trombosis venosa profunda.

Si bien muchas personas asocian la insuficiencia venosa con las varices, esta condición puede presentarse incluso sin que las venas sean visiblemente prominentes. Tal como señalamos en la introducción, se trata de una condición muy común, y afecta al menos a 1 de cada 3 adultos, aunque es más común en personas mayores de 50 años. 

Causas de la insuficiencia venosa

La insuficiencia venosa puede tener múltiples causas, que van desde factores genéticos hasta hábitos de vida que afectan la circulación sanguínea. Uno de los principales factores de riesgo es la predisposición genética; si los padres o abuelos de una persona han sufrido de varices o insuficiencia venosa, es más probable que también se desarrolle.

Además, hay que resaltar que el estrés crónico puede jugar un papel importante, ya que afecta la salud cardiovascular y puede contribuir al debilitamiento de las venas. Es decir, no solo hay más riesgo si hay una predisposición genética, porque el estilo de vida también influye en la prevalencia de esta afección.

Pasar muchas horas de pie o sentado, llevar una dieta poco saludable y no realizar suficiente actividad física son hábitos que pueden empeorar la circulación y aumentar el riesgo de desarrollar esta condición. En casos más graves, la insuficiencia venosa crónica puede desencadenarse por coágulos sanguíneos o traumatismos en las piernas, lo que daña las válvulas venosas y dificulta aún más el flujo de sangre.

Según Penn Medicine, otros factores de riesgo son ser mujer, tener problemas de obesidad, edad avanzada o estar embarazada. Para más información sobre cómo incluyen los problemas metabólicos a la insuficiencia venosa, te recomendamos leer nuestro artículo sobre la resistencia a la insulina

Síntomas y signos de la insuficiencia venosa

Los síntomas de la insuficiencia venosa pueden variar, dependiendo de la gravedad de la condición. Sin embargo, John Hopkins Medicine resalta que los más comunes son:

  • Hinchazón de piernas o tobillos. De este tema también hablamos en nuestro artículo sobre por qué se hinchan las piernas.
  • Dolor y pesadez en las piernas.
  • Cambios en el color de la piel cerca de los tobillos.
  • Aparición de venas varices.
  • Problemas de úlceras en las piernas.
  • Dolor al caminar.
  • Calambres o espasmos musculares en las piernas.

El artículo de la Cleveland Clinic que tomamos como referencia para explicar qué es la insuficiencia venosa también habla de los síntomas y señala que varían según la etapa, que va de 0 a 6:

  • Etapa 0: en esta etapa la persona no presenta síntomas visibles, solo siente las piernas cansadas o doloridas.
  • Etapa 1: aparecen las arañas vasculares, uno de los primeros signos visibles.  
  • Etapa 2: se presentan venas varicosas o varices de al menos 3 milímetros de ancho.
  • Etapa 3: hay hinchazón, aunque aún no se presentan cambios en la piel.
  • Etapa 4: cambia la textura y el color de la piel.
  • Etapa 5: se ven úlceras curadas.
  • Etapa 6: hay úlceras activas.

Para los médicos, las personas pueden padecer de insuficiencia venosa si presenta los síntomas de la etapa 3 en adelante. Es decir, las varices no necesariamente son una señal de insuficiencia venosa. 

Ejemplo de tratamiento para la insuficiencia venosa.

Diagnóstico de la insuficiencia venosa

Para hablar del diagnóstico tomamos como referencia un artículo de NYU Langone Health que explica que el proceso de diagnóstico comienza con una evaluación clínica, en la que el médico revisa los síntomas y examina las piernas en busca de signos visibles, como hinchazón o cambios en la piel.

Para confirmar el diagnóstico, pueden realizarse pruebas específicas, como un ultrasonido Doppler, que permite visualizar el flujo sanguíneo en las venas y detectar cualquier anomalía. En algunos casos, se pueden realizar pruebas adicionales para descartar otras afecciones, como el diagnóstico diferencial de las varices, que a menudo se confunden con la insuficiencia venosa.

Algunas de estas pruebas adicionales son la venografía por resonancia magnética, la venografía por tomografía computarizada y la venografía de rayos X. 

¿Qué pasa si la insuficiencia venosa no se trata?

Si la insuficiencia venosa no se trata adecuadamente, puede llevar a complicaciones graves que afectan tanto la salud como la calidad de vida. Una de las consecuencias más comunes es la formación de úlceras venosas, que son heridas abiertas que tardan mucho en sanar y pueden infectarse.

Mayo Clinic destaca que la falta de tratamiento puede aumentar la presión de las venas de las piernas y hacer que los vasos capilares estallen. Precisamente por esto es que se presenta inflamación, daño del tejido y úlceras.

De igual manera, la acumulación crónica de sangre en las piernas puede aumentar el riesgo de desarrollar otras afecciones circulatorias, como trombosis venosa profunda, tal como ya mencionamos en apartados anteriores.

Hay que tener presente que también existe una relación entre la insuficiencia venosa y las enfermedades cardiovasculares, por lo que el riesgo de padecer complicaciones de salud aumenta significativamente y empeora el pronóstico a largo plazo. Para más información, visita nuestros artículos sobre cómo prevenir un infarto y cómo prevenir un ictus

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Tratamiento de la insuficiencia venosa

El tratamiento de la insuficiencia venosa varía en función de factores como la edad, el historial médico, la gravedad del caso y las preferencias particulares de cada persona. Por lo general, el médico encargado de llevar el caso evalúa las opciones de tratamiento que se pueden aplicar y a partir de ello hace recomendaciones.

En casos leves, los tratamientos no invasivos, como la presoterapia, pueden ser efectivos para mejorar la circulación y reducir la hinchazón. También es posible que baste con utilizar medias de compresión para ayudar a mejorar el flujo sanguíneo.

En los casos más graves las opciones son la ablación láser endovenosa o ablación por radiofrecuencia, la escleroterapia y la cirugía para extirpar o reparar las venas dañadas.  

Prevención de la insuficiencia venosa

Para prevenir la insuficiencia venosa y las venas varices es necesario adoptar hábitos saludables que favorezcan una buena circulación sanguínea. Realizar ejercicios regularmente, como caminar o nadar, puede fortalecer los músculos de las piernas y mejorar el flujo de sangre.

Asimismo, se recomienda evitar pasar largas horas en la misma posición, ya sea de pie o sentado, y tomar descansos frecuentes para mover las piernas.

Otros consejos incluyen tener una dieta cardiosaludable, evitar el tabaco, tomar alimentos antioxidantes y limitar el consumo de alcohol, ya que el consumo de estas sustancias es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. 

Médico tratando a paciente con insuficiencia venosa.

¿Cuándo consultar a un especialista en insuficiencia venosa?

Para responder esto es necesario tomar en cuenta lo que hablamos antes sobre las etapas de la insuficiencia venosa, y sobre los síntomas que se presentan en cada una de ellas.

De manera general, podemos decir que es importante consultar a un especialista si los síntomas de insuficiencia venosa, como dolor, hinchazón o cambios en la piel de las piernas son persistentes.

También hay que estar atento a algunas señales de advertencia que requieren atención médica inmediata, como la aparición de úlceras, enrojecimiento o calor en las piernas, y dolor intenso que no mejora con el descanso.

Para tratar esta condición se puede acudir a un flebólogo o a un cirujano vascular, ya que son quienes tienen la experiencia necesaria para diagnosticar y tratar los problemas venosos. 

Pronóstico de la insuficiencia venosa

El pronóstico de la insuficiencia venosa depende en gran medida de la gravedad de la condición y del tiempo que tarde la persona en empezar el tratamiento. En muchos casos, los síntomas pueden controlarse con algunas de las medidas que ya mencionamos, como el uso de medias de compresión y ciertos cambios en el estilo de vida.

Si bien no siempre es posible revertir por completo los daños en las venas, con el tratamiento correcto se puede mejorar significativamente la calidad de vida y evitar que la condición empeore. 

¿Cómo afecta el embarazo a la circulación venosa?

Un artículo publicado en el Journal of Vascular Surgery: Venous and Lymphatic Disorders explica que el embarazo puede afectar el sistema venoso de las extremidades inferiores, por lo que las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de padecer esta condición. De hecho, los especialistas señalan que afecta al menos al 80 por ciento de las mujeres en estado de embarazo.

Esto se debe a que el volumen de sangre en el cuerpo aumenta, lo que puede ejercer una presión adicional sobre las venas. Asimismo, el útero en crecimiento puede comprimir las venas de la pelvis, dificultando el retorno de la sangre desde las piernas al corazón.